lunes, 29 de abril de 2013

LO QUE SE QUEDÓ EN EL TINTERO LA SESIÓN DEL 18 DE ABRIL


WATSON, CRICK, COLLINS, FRANKLIN Y LA ESTRUCTURA DEL ADN

El aniversario de la publicación en Nature, el 25 de abril de 1953, del artículo en el que se desvelaba la estructura de la molécula de ADN, merece que ampliemos en algo los comentarios hechos en el programa de radio. Empezando por el principio: ahí va un enlace al artículo original: http://www.nature.com/nature/dna50/watsoncrick.pdf

En esta otra dirección se puede ver un muy interesante vídeo del Canal de Historia, en el que se presenta desde el anuncio verbal del descubrimiento (“hemos desvelado el secreto de la vida”, que dijo Watson entrando en el pub “Eagle” de Cambridge) hasta los pormenores del trabajo de laboratorio:

Como ya comentamos en la edición de radio, el desvelamiento de la estructura del ADN es también un ejemplo de cómo en ciencia se dan comportamiento y actitudes no muy ejemplares moralmente: este enlace que nos lleva a los “trapos sucios de la ciencia”:

Y aquí un reciente artículo del científico y periodista Javier Sampedro, aprovechando el aniversario de la publicación que comentamos: “La vida cumple 60 años”:

Unos cuantos videos sobre Watson, Crick, Franklins… y el ADN

y la famosa “foto51” de Rosalind Franklin, con enlace a una página en la que se explica (anatomy of Photo 51) cómo de esa foto un especialista puede deducir la estructura buscada:


QUÍMICA Y PSICODELIA

El 16 de abril de 1943, de manera accidental y a través de la piel de una de sus manos, Albert HOFFMANN, experimentó los efectos de una sustancia química que él mismo había sintetizado pero que había sido dejada de lado por no tener los efectos esperados en el tratamiento de enfermedades respiratorias. Era la dietilamida del ácido lisérgico, más conocida a partir de esta experiencia casual de su descubridor como LSD. HOFFMANN sufrió alucinaciones que le debieron resultar interesantes y que intentó repetir de manera controlada tres días después cuando conscientemente ya se tomó una dosis de 250mg.  
La sustancia acabó convirtiéndose en una de las drogas bandera de la civilización hippy y fue experimentada por prácticamente todos los famosos de la música de la época. Por ejemplo, en el álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearst Club Bandde los Beatles, se incluye una canción (“Lucy in the Sky with Diamons”) que siempre se ha considerado como un homenaje apologético a esa droga que, parece, hacía vivir colores, olores y sonidos con una intensidad y efectos desconocidos y extraordinarios. Otra realidad.
HOFFMANN murió el 29 de abril, pero 65 años después, cuando tenía 102 años de edad. No parece, pues, que le sentara mal la experiencia.

Aquí se puede ver a Hoffman hablando de su experimentación con la “otra realidad” a la que te transporta el LSD: http://www.youtube.com/watch?v=js3ROWh8rC0

En este otro se puede leer la carta que parece que Hoffman escribió a Steve JOBS, pidiéndole ayuda para que el LSD pudiera ser investigado como posible terapéutica médica en enfermedades mentales terminales. Lo Hizo porque leyó que Jobs había declarado que tomar ácido había sido una de las cosas más importantes que había hecho en la vida:


VIAJES A LA LUNA Y BACTERIAS

El 20 de abril de 1967 alunizó la nave Surveyor 3, que había sido lanzada 3 días antes. Recogió muestras de su suelo con una pala mecánica probando que el suelo lunar era consistente y permitiría alunizar a un módulo tripulado por el hombre.
Esta noticia no sería gran cosa si no fuera porque algo más de dos años después, en noviembre del 1969, la nave Apolo 12, la segunda nave que depositaría humanos sobre la superficie lunar, lanzada solo unos meses después que la 11, alunizó muy cerca de donde lo había hecho la Surveyor.

En la foto se ve al astronauta  Alan Bean junto a los restos del Surveyor, a donde llegó caminando desde el módulo lunar de la Apolo 12, que se ve al fondo.
Recogieron la cámara que había quedado con el Surveyor y al llegar a la tierra descubrieron en los laboratorios que la cámara contenía ejemplares de la bacteria “Streptoccoccus Mitis”, una bacteria  que habita en nuestra boca y que accidentalmente depositada en la cámara durante su montaje en la sonda  Surveyor, había resistido más de dos años en las condiciones asombrosamente duras e inclementes de la superficie lunar.
Este tipo de sucesos ha dado pie, poco a poco, a pensar que la vida puede manifestarse en formas que tengan una capacidad de resistir mucho mayor de la que le hemos supuesto en este cómo rincón del universo que es la tierra, y ha llevado a la investigación de “organismos extremófilos” en nuestro planeta que puedan ilustrarnos en la búsqueda de algo vivo en el mundo galáctico.

LA QUÍMICA, LA GUERRA Y EL PATRIOTISMO

El día 22 de abril de 1915 se puede tomar como la fecha en que se inaugura la GUERRA QUÍMICA. Desde las líneas alemanas del frente de guerra en la localidad de YPRES (Bélgica), aprovechando el viento favorable, se proyectó, desde contenedores cilíndricos de acero, una nube de gas cloro de nos 6 km de longitud y entre 600 y 900 metros de anchura, que inutilizó a las tropas francesas en ese frente, propiciando la ofensiva alemana.

El uso de esta estrategia de armas químicas conmocionó a la opinión mundial, aunque no parece que valiera para gran cosa, visto que las que existen en la actualidad dejan en ridículo al gas cloro.

El autor del método de obtención y almacenaje del gas venenoso fue un químico alemán, Fritz HABER, quien obtendría el premio nobel de química en 1918. Pero que nadie se escandalice: el premio se lo concedieron por su contribución a la mejora de las condiciones de vida de la humanidad al ser la persona que sintetizó en su laboratorio, por vez primera, el AMONIACO. Eso suponía disponer de nitrógeno a voluntad y, en consecuencia, poder fabricar fertilizantes artificiales en los laboratorios e industrias de química agrícola, sin depender de los nitratos naturales, como el conocido “nitrato de chile”. Como “un medio extraordinariamente importante para el desarrollo de la agricultura y el bienestar de la humanidad”, calificó el jurado del Nobel la síntesis del amoniaco de Haber.

Pero en 1920, los aliados le incluyeron en su lista de criminales de guerra. Es la doble cara de la ciencia y de la vida: el mismo tipo que resuelve el problema de disponer de fertilizantes sin fin, es el que tiene a sus espaldas la ignominia de la traiciones guerra química (pero ¿hay guerras que no sean traicioneras?)Parece que Haber declaró en una ocasión: “en tiempo de paz, un científico pertenece al mundo, pero en tiempo de guerra pertenece a su país”.
¿No sería mejor pertenecer siempre a la humanidad?



Este es el cuadro de J.S. Sargent, titulado “Gassed”, pintado en 1918 y en el que se muestran los efectos del gas cloro en la ceguera de los soldados.


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